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Movilización de pacientes

  • Aurelio Flores
  • 5 nov 2019
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 25 ene 2020


DIEZ PRINCIPIOS BÁSICOS DE HIGIENE POSTURAL DURANTE LA MOVILIZACIÓN DE PACIENTES


  1. Mantener la espalda recta: Los discos intervertebrales están preparados para poder realizar esfuerzos mientras se mantiene una espalda erguida. Si a estos esfuerzos le añadimos rotaciones e inclinaciones del tronco, aumentamos la probabilidad de sufrir alguna lesión ya que el peso deja de repartirse de manera uniforme.

  2. Cuello y cabeza: Muy sencillo, deben estar alineados junto con la espalda para evitar posturas forzadas.

  3. Separar los pies: Al aumentar nuestra base de sustentación, nuestro equilibrio es más estable y por ende aumentamos el margen en el que podemos maniobrar.

  4. Flexionar las piernas: Los músculos y las articulaciones de nuestras piernas están preparados para realizar grandes esfuerzos, por lo que flexionaremos las rodillas y caderas. El tendón de Aquiles es lo suficiente mente resistente como para soportar nuestro peso varias veces, esto da como resultado que las piernas funciones como motor a la hora de realizar un esfuerzo.

  5. Mantenerse cerca del cuerpo del paciente: Entre más cerca estemos del cuerpo de nuestro paciente, menor esfuerzo tendremos que aplicar y mejor se repartirá el peso.

  6. Hacer un agarre firme: De esta forma evitaremos posibles contratiempos que podrían provocarnos movimientos bruscos. el agarre debe hacerse empleando toda la palma de la mano, ya que los dedos por si solos tienen poca fuerza y con el tiempo se pueden sufrir lesiones.

  7. Utilizar el peso de nuestro cuerpo: Para el uso de menor cantidad de energía en el desplazamiento de un paciente, podemos utilizar el peso de nuestro cuerpo para facilitar la maniobra de empujar o de tirar.

  8. Movimientos simultáneos: No podemos permanecer estáticos, nuestros movimientos deben ser armónicos y en dirección al desplazamiento.

  9. Contraer abdominales y glúteos: De esta forma se estabiliza la pelvis antes de movilizar la carga y protegemos ligamentos y articulaciones.

  10. Espirar en el momento de realizar la fuerza: Así activamos la cincha abdominal y protegemos la zona de posibles hernias.





 
 
 

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